sábado, 22 de mayo de 2010

Para empezar

No hay final antes del principio pero si hay principio antes del final
No hay camino antes que el caminante ni caminante sin camino
Siento las olas de calor arrastrando cuerpos descamisados
siento las llagas del leproso en el desierto metropolitano
mendigo de la noche, rey del dia,
en sus ojos puede posarse una luna o una estrella, mas no un sol
en sus labios puede quemarse un sol o una brasa mas no una flor
acabo diciendo, que, la guitarra no se deja oir sin el aire.